La soja

La soja es una legumbre, de origen asiático.

Tiene una alta concentración de proteínas: del 35 al 40%. Este es uno de los motivos por los que se la propone como alimento que puede y debe formar parte de la alimentación, especialmente cuando se trata de personas vegetarianas o veganas.

También es rica en grasas omega, fibra, vitaminas del complejo B (exceptuando a la B12) y minerales.

Debido a la complejidad de la soja respecto a su composición química (alto contenido en proteínas/fibra y antinutrientes), suele resultar sumamente indigesta.

No recomiendo su consumo para humanos, aunque sea no sea transgénica, aunque sea orgánica.

 

La Soja contiene

  • Antinutrientes, que podemos eliminar o disminuir si la utilizamos correctamente.
  • Sustancias químicas tóxicas que no pueden ser destruidas ni eliminadas.
  • Hemaglutinina: sustancia que inhibe la absorción de oxígeno en sangre ya que “aglutina” las células rojas
  • Altos niveles de Fitoestrógenos
  • Si no es de cultivo orgánico va a tener agrotóxicos y va a ser transgénica.
  • Afecta el funcionamiento de la glándula tiroides: provoca agrandamiento de la glándula y supresión de su correcto funcionamiento.

 

En Asia, durante siglos, se la consumió de una manera muy diferente a lo que estamos haciendo hoy en día. Utilizando  técnicas ancestrales de remojo y fermentación, el resultado son  productos fermentados de la soja, como la salsa de soja, el tofu, el miso, el tempeh. Durante el proceso de fermentación gran parte de estas sustancias perjudiciales son modificadas, y por otro lado, solo si nos garantizamos que son de procedencia orgánica, estarán libres de agrotóxicos como por ejemplo el Glifosato, extremadamente perjudicial para nuestra salud.

Lo que no va a cambiar, sean o no sean orgánicos, sean o no sean transgénicos, es su contenido en fitoestrógenos. Por este motivo nadie que haya tenido problemas de salud hormono dependientes debería consumir soja, o productos elaborados elaborados a partir de la soja, o que la contengan en pequeñas cantidades dentro de su listado de ingredientes. Tampoco si es este el caso se deben consumir alimentos de origen animal (carnes, lácteos, huevos), de animales que hayan sido criados con alimentos balanceados elaborados a partir de la soja.

No estamos proponiendo utilizar estos productos orgánicos y fermentados en grandes cantidades o de manera cotidiana, estamos habilitando su consumo de manera esporádica, y no en todos los casos, ya que la ciencia aún hoy no conoce la seguridad de esas isoflavonas (estrógenos) en altas dosis a largo plazo.

Lamentablemente la industria alimentaria utiliza la soja para elaborar alimentos supuestamente saludables, como milanesas, jugos, leches, barritas, texturizados, y si leemos con atención las etiquetas de los productos alimentarios que se ofrecen en el comercio, nos vamos a llevar la sorpresa de que la vamos a encontrar dentro de sus ingredientes de distintas maneras (ejemplo: lecitina de soja).

Los brotes de soja si podemos consumirlos, en realidad se trata de brotes hechos a partir de poroto mung!

 

Lic. Laura Serna
Nutricionista naturista
Instagram @nutricionistanaturista

 

 

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